Software factory
Aplicaciones a medida para gestionar lo que hoy va en planillas, integrar sistemas que no se hablan y abrir trámites al público. De la primera entrevista al soporte en producción.
Ingenieros, desarrolladores, testers y diseñadores con experiencia en sistemas a medida. Relevar el negocio, diseñar la solución, escribir el código y probar que funciona son cuatro oficios distintos, y un proyecto necesita los cuatro.
Cada proyecto lo conduce un especialista en metodologías ágiles —Scrum o Kanban—, que es quien responde por las entregas.
Entender el circuito con la gente que lo opera, antes de decidir qué se construye.
Prototipar las pantallas para poder corregirlas antes de que existan.
Escribir el sistema y sostenerlo cuando la operación cambia.
Probar que funciona con los datos reales, no solo con los del ejemplo.
La tecnología se elige por el problema, no por novedad. Estas son las que el equipo domina y mantiene andando en producción.
Un sistema en producción necesita más que estar escrito: hay que conectarlo con lo que ya existe, alimentarlo con datos y sostenerlo cuando el negocio cambia.
El sistema sigue vivo después de la entrega: correcciones, cambios de normativa y funciones nuevas cuando la operación las pide.
Que lo nuevo hable con el ERP, el banco y el organismo que ya están andando, sin pedirle a nadie que cargue lo mismo dos veces.
Circuitos de aprobación con estados, plazos y un responsable en cada paso. El expediente deja de vivir en una cadena de mails.
Lectura de documentos y carga desde el celular en lugar de tipear a mano lo que ya está escrito en otro lado.
Consultar, ver y auditar un expediente completo desde el navegador, sin bajarlo ni pedirlo por mail al que lo tiene.
Sacar los datos que hoy están encerrados adentro de un PDF y llevarlos a un tablero donde se puedan mirar y comparar.
No todos los proyectos entran igual. Algunos ya tienen el alcance escrito, otros necesitan manos desde mañana y otros son un sistema que ya existe y hay que hacer crecer.
Alcance, precio y plazo acordados antes de escribir la primera línea. Sirve cuando ya está claro qué hay que construir y hasta dónde llega.
Desarrolladores nuestros sumados a su equipo, con la metodología y los tiempos que ustedes ya usan. Cómo funciona el staffing
Un sistema que ya está andando y necesita crecer, corregirse y adaptarse mes a mes, con un equipo que lo conoce.
Cuatro etapas, y la primera pieza funcionando llega antes de que el proyecto termine. No hay una entrega única al final.
Relevamos el circuito como funciona hoy, con la gente que lo opera. De ahí sale el alcance: qué se construye y en qué orden.
Arquitectura técnica y prototipos. Corregir una pantalla en el prototipo cuesta una tarde; corregirla ya construida, dos semanas.
Sprints con entregas que se pueden usar. Lo que se aprende probando cada una entra en la siguiente.
Puesta en marcha, capacitación de quien lo va a usar y soporte después. Un sistema entregado y no adoptado no resolvió nada.